domingo, 14 de noviembre de 2010

Después de un nuevo encuentro

Ayer por la noche me sentí afortunado. De nuevo he podido pasar una velada con algunos de mis entrañables alumnos, -exalumnos, mejor dicho - y compartiendo el momento con un buen amigo y compañero. ¡Veintiséis años han pasado desde que, con su Graduado o Certificado Escolar, fueron enviados por sus tutores a la aventura del Instituto o de la escuela de FP!
En aquel momento nunca se me habría ocurrido imaginar que tanto tiempo despues iba a poder verlos de nuevo, tan sólo sabía que quizás pasarían por la escuela unos años más tarde, aprovechando algun festival de final de curso,  para saludar a sus profes y echar una ojeada al que fue su colegio durante más de una década.
Abrazos, risas, recuerdos, brindis. Me siento muy afortunado de poder revivir de alguna manera el hecho de haber sido su tutor. Siento, además, un profundo agradecimineto a estas magnificas personas por permitirme compartir con ellos una velada de este tipo.
¡Gracias, Miguel! ¡Gracias, Imma! ¡Gracias, Jesús! ¡Gracias, Estrella! ¡Gracias, Nuria! ¡Gracias, Irma! ¡Gracias, Helena! ¡Gracias, Belen! ¡Gracias, Rosa! ¡Gracias, Paco¡

1 comentario:

  1. Ninguno de nosotros seríamos lo que ahora somos sin todas aquellas vivencias y ahora sin el recuerdo que comportan (aunque ya sabemos que unos recordamos más que otros y los primeros inventan ;-) ). Los cimientos son importantes y cuando son de calor y huelen a abrazo, está claro que el edificio no se cae y eso permite que 26 años después siga en pie como si la erosión del tiempo no le afectara. Sin esos cimientos hubiese sido imposible un reencuentro en el que el tiempo sólo se notaba a través de alguna que otra cana o arruga, pero jamás a través de las pupilas. Gracias a todos los que ayudasteis a construir lo que ahora soy.

    ResponderEliminar